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La iluminación en las cocinas, además de ser indispensable, se ha constituido como elemento decorativo. Es cierto que una cocina bien iluminada realza la estancia, convirtiéndola en un lugar más acogedor, por luminoso. Para iluminar la cocina hay que tener en cuenta varios factores, pero sobre todo su orientación (sol naciente o poniente), su situación (con poca luz de patios interiores o exterior), y superficie, así como si es cuadrada, rectangular o con rincones e islas. Nuestros expertos en diseño de cocinas a medida en el centro de Madrid nos dan unos consejos prácticos para acertar con la iluminación de nuestras cocinas.

Consejos para iluminar bien la cocina

Las claves para conseguir una buena y correcta iluminación es crear un espacio acogedor, y práctico, donde poder realizar tus actividades culinarias o de reunión, dependiendo de la funcionalidad y espacio. Planificar y ubicar los tipos de sistemas de luces que se coloque influyen de forma concreta en la facturación del consumo, en el ambiente que se crea y en la utilidad. El tipo de fuente y color de temperatura de luz también contribuyen en el trinomio espacio-ahorro-decoración.

Luz natural y luz artificial: complementarias y necesarias

Es indiscutible que la iluminación natural es la mejor, además de ser gratuita; pero la iluminación artificial, dar el interruptor y tener claridad, es necesaria en las horas nocturnas, o porque nuestra cocina carece de suficiente iluminación natural en días nublados.

La iluminación artificial la conseguimos de forma general a través de plafones o lámparas, colocadas generalmente en el centro del techo, que permiten una mayor abertura focal uniforme y constante; también los apliques, instalados en zonas estratégicas murales, ofrecen una iluminación general, o luz puntual para trabajar.

Tipos de focos de iluminación para cocinas (y dónde colocarlos)

Es importante disponer de buena luz puntual en la zona donde se manipulan y cocinan alimentos. Colocar luces bajo los módulos altos en todo el largo de la encimera es una opción práctica y eficiente, a la vez que discreta. La luz brillante que puede emitir la campana también cuenta para alumbrar la superficie de cocción, a la vez que proyecta luz ambiental.

Los puntos de luz direccionales son perfectos para iluminar y destacar objetos decorativos, creando una función práctica a la vez que decorativa. También en lugares apartados o con poca luz natural, como rincones o estanterías.

Asimismo, colocar pequeños focos de luz encastrados en los módulos o cajones, que al abrir las puertas se ilumine su interior mediante un sensor de movimiento, constituyen un sistema práctico de iluminación puntual, sin tener que encender otras luces. Estos sistemas son de mínimo consumo.

Si tu cocina es amplia y tiene isla las lámparas suspendidas son una opción práctica, al igual que en la zona destinada al office. Un consejo para tu comodidad al elegir este tipo de lámparas en cocinas, en donde generalmente se acumula grasa y más suciedad: mejor que sea de pantalla metálica o de cristal, que son más fáciles de lavar.

Qué luz elegir

Ahora el dilema puede estar en el tipo de luz a elegir para cada parte de la cocina.

Los fantásticos LED se integran perfectamente en cualquier lugar. Iluminan con alta calidad y luz neutra, son de bajo consumo, fáciles de instalar y de forma invisible. Este sistema de alumbrado crea atmósferas únicas en tu cocina, en función del componente eléctrico al que se destine. También se puede instalar en toda la vivienda, pues tiene una larga vida útil y encendido instantáneo.

La luz cálida y suave también decora si se orienta de forma indirecta, para crear un ambiente cálido y acogedor. Su color amarillento se obtiene por su fuente lumínica, no superior a 2700ºK.

La luz fría se recomienda instalar en zonas donde se precisa tener nitidez, como son las zonas de paso o de cocinar. Para este tipo de luz la fuente lumínica es bastante elevada.

Elige bien el modo de iluminar tu cocina, pues puedes multiplicar su claridad a través de materiales, como lacados en blanco, cristal o acero, que reflejan luz, haciendo el efecto espejo, y expandiéndola.

 

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